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Grace Cosceri ofrenda un “Origami” hecho canción a su amigo Spinetta en el día de su cumpleaños

today01/23/2021 649 5 5

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¡Que los cumplas feLuis!

Este 23 de enero, el músico argentino Luis Alberto Spinetta cumpliría 71 años. Cuesta escribir en condicional porque de alguna manera su legado (el editado y el que en los años posteriores a su partida continúa revelándose) lo mantiene entre nosotros, en este plano material donde la música viene a darnos refugio y motivos para nadar en la fantasía de los sonidos y las palabras. Una alquimia maradoniana que sabe gambetear el espacio-tiempo para transportanos así, sin más.
Aunque siempre se mantuvo alejado de las tentaciones del mainstream y las trampas pasajeras de “la industria” discográfica, el alcance de su obra es estremecedor. Para muestra podríamos citar el cover de “Todas las hojas son del viento” realizado por el grupo eslovaco Clube de Esquiar, de entrecasa pero en perfecto español.
También el gran guitarrista japonés Yoshitake Expe lo considera uno de sus referentes. El caso de Yoshitake además es llamativo porque ha llegado a viajar a Argentina en reiteradas oportunidades donde compartió escenario con Mono Fontana. Además en 2019 —antes de que la pandemia tomase de rehén a todo un planeta— organizó un tour en dúo por tierras niponas junto a Sergio Verdinelli.
Pero si hay alguien que conoció muy bien tanto al artista como a la persona, es su coach vocal Grace Cosceri, quien además grabó en varios de sus discos conformando una amalgama sonora inconfundible e imprescindible. Alguna vez la entrevistamos para Cazadores de Tornados donde brindó detalles riquísimos no sólo sobre su viaje musical, sino también sobre su vida, desde el génesis mismo. Aquel audio es una buena hoja de ruta para repasar su trayectoria, y pronto volverá al archivo. Mientras tanto, y en un día tan especial para el universo Spinetteano, RADIO RUEDA tiene el honor de compartir esta breve entrevista junto a “Origami”, una preciosa canción que Grace compuso como caricia hacia su amigo Luis.

¿Cómo surgió “Origami”? ¿En qué te inspiraste?

Estaba muy a flor de piel con su partida. Estaba cantando en un lugar muy lindo en Palermo llamado La Oreja Negra, y me iban bajando como datas de deseos de estar con Luis donde yo imaginaba que podía estar… que era y me parece que sigue siendo un lugar predilecto suyo, que es el Cosmos. Con todo lo que a él le atraía… el Enigma del Universo. Y a la vez como era tan afecto a las artes japonesas (de hecho tenía por costumbre ir a un restaurante japonés, muy exclusivo, con muy poquitas mesitas, y era también su lugar preferido)… imaginé que Origami y el Cosmos eran en sí dos elementos que gustaban a Luis. Sentía que quedarme a conversar con él en la Vereda del Cosmos podía llegar a ser un lugar de alivio para mí y también de una visita agradable para él.

La letra comienza diciendo “Deseo acercarme a conversar con vos así, en la vereda del cosmos”. Imaginemos por un momento que es posible ese encuentro, tal vez en un sueño. ¿De qué te gustaría charlar con él? ¿Qué tenés ganas de decirle?

Creo que me quedaría en silencio, como a Luis le hubiera gustado. Los dos sentados en esa Vereda del Cosmos, para estar en silencio, observando… sintiendo la compañía suya y él la mía, en un vínculo fraterno como el que siempre hemos tenido, donde siempre estuvo presente cierta sensualidad. Porque Luis era sensorial. Yo también creo que lo soy. Y nunca tuvimos ningún tipo de prejuicios de poder decirnos que nos gustábamos… el siempre cuando gustaba de alguien decía “te quiero me gustas”. Si recibías ese piropo de su parte era porque estaba todo más que bien en ese vínculo… pero me hubiese quedado en silencio.

Y pasado ese instante, en esa misma charla ¿qué le preguntarías?

Es una pregunta muy concreta: Luis, ¿por qué te ha costado tanto ser feliz? Cuando tanta gente amada tienes, cuando tanto reconocimiento artístico y espiritual has tenido. ¿Por qué te ha costado tanto la felicidad, siendo dotado de una voz tan especial, de una belleza tan particular, de un estado de salud tan privilegiado, con unos padres tan honrados y hermosos? Con una vida linda, con una vida elegida, con una vida sin transar, con convicciones tan profundas… ¿por qué te ha costado tanto la felicidad? ¿Por qué te fuiste sin ser feliz, y has vivido sin ser feliz?

Spinetta alcanza este 2021 nada menos que 71 años. Es notable como el recuerdo de su figura sigue emanando juventud. ¿Vos cómo lo recordás? ¿Qué imagenes o momentos te vienen a la mente?

Nunca pude ver a Luis Alberto Spinetta como a una persona con una determinada edad. Siempre tuvo una mezcla de alma nueva con alma vieja. Propulsado por la juventud de sus hijos, siempre iba para adelante haciendo cosas nuevas, encontrando palabras nuevas. Armando esos rompecabezas de metáforas, y de poesía completamente innovadora. Y a alguien innovador por lo general no se le puede adjudicar una edad, por la dinámica, por lo entusiasta, por todo su biotipo que emanaba juventud.
Yo lo recuerdo como un ser generoso, muy ocupado del otro. Un hombre de armas tomar, de accionar, de mucha pasión por realizar su obra y dejar lo mejor de sí en cada detalle. Trabajó para la excelencia y ese es el legado que nos ha dejado. Una excelencia en todo. Y los momentos que se me vienen a la mente van cambiando, pero creo que lo que tiene más peso y lo que regocija más mi alma, mi corazón, es verle su sonrisa cada vez que me veía llegar. Yo creo que ese regalo que me dio Dios, o la vida en sí misma, es absolutamente reparador y sanador de cualquiera de los males que me hayan tocado pasar. Recordar esa sonrisa con la que Luis me recibía al verme llegar… y cuando me escuchaba cantar… y cuando conversábamos… y el ingenio que él decía que yo tenía para las respuestas… y el disfrutar de conocernos. De conocernos en el devenir de los días. Lo que más recuerdo es esa sonrisa enorme al verme llegar.

Si se hiciera una fiesta de cumpleaños y tuvieras que llevar un postre para después de la cena ¿cuál sería?

El mismo regalo que le hacía todos los cumpleaños en 9 años que estuve junto a él. Comprarle una torta de la confitería Delicity de Villa Devoto, con un cartel que yo le ponía al lado de una velita, que decía “Que los cumplas feLuis”. Le llevaría esa misma torta que a él le gustaba. La de todos los años, con chocolate, crema, frutillas, que a él le encantaba compartir con Anibal —“La Vieja” Barrios—, y con toda la gente que se acercaba a saludarlo.

¿Qué le dirías a Luis hoy, sobre este contexto mundial casi de ciencia ficción?

Le diría que estoy contenta de haber hecho el esfuerzo previo a haberlo conocido. Y de haber disfrutado tanto de haber comenzado tan de abajo en el under, y luego estar tan interesada por leer tantos libros, que finalmente cuando llegué a su vida estaba totalmente preparada para poder estar a la par con él y tener conversaciones donde no se necesitaba explicar el cuento porque ya lo entendíamos casi todo los dos. Y que se quede tranquilo, porque si bien el encierro, y este confinamiento, y esta penitencia no es algo que nos guste demasiado, tengo muchas cosas para repasar y recordar. Y que de un lado y del otro aparecen hallazgos que me hacen revivir momentos que fueron tan importantes para mí. Y que también me gustaría escucharlo a él opinar sobre lo que está sucediendo ahora, porque creo que tendría en sí mismo algo muy interesante para destacar de todo esto. Luis ya había escrito “Jardín de gente” mucho antes de la pandemia y creo que hacia ya muchos años que el había dejado de salir. Siempre en su casa. Apenas cruzando a la panadería. Visitando a sus nietos de vez en cuando.

Foto: Seedy González Paz

Mirando esta foto se los ve muy distendidos ¿Qué recordás de ese día?

A Luis no le gustaban las fotos. Trataba de evitarlas. Realmente no se copaba, le fastidiaba un montón sacarse fotos. Esta fue tomada en La Trastienda durante la presentación del disco “Pan” en el año 2006. Al haber estado en una situación de salud muy complicada que había tenido, si bien pude llegar a grabar en el disco, no llegué lista como para cantar en vivo. Entonces lo que sí pude hacer fue ir con unos amigos a verlo, y él tenía todo preparado en una maquera (como le llamaba). Era un cubo Mac, que había alquilado especialmente para que se dispararan desde allí mis voces. Entonces, previamente a ir, ya estando recuperada pero todavía ciertamente frágil le advertí a Luis que yo iba a ir pero que tenía que sí o sí prestarse a sacarse fotos conmigo porque era como una especie de premio a todo lo que me había pasado y que iba a ser para mí un mimo muy importante. Fueron unas cuantas, y accedió muy feliz, muy contento. Y así fue que muy bien predispuesto nos sacamos unas muy muy lindas fotos que se ven muy legítimas porque así fue.

En “Origami” trabajaste con una fuerte impronta electrónica, que se ensambla muy delicadamente con percusiones, guitarras, pianos y sintes. Es un registro para tu música que también se puede encontrar en el tema “Guineka”, o en “Dont’ Explain” de tu primer album Colecciones, pero que se despega de la propuesta jazzera del predecesor Pukka. Entonces, si hablamos de planes ¿tenés en el tintero grabar nuevo material? ¿Te gustaría continuar por este camino mixto entre instrumentos análogos y electrónica?

Siempre que puedo lo digo cuando viene al caso. Tanto una cosa como la otra, ya sea en estas canciones de estilo experimental con electrónica y otros elementos diferentes a los que en general se diferencian del jazz, son como gustos que me doy. Yo canto por el gusto de cantar. Tengo algo muy particular en cuanto a lo que significa grabar un disco. Yo sé que hay una norma, y que es una norma mundial. Que no es sólo de la Argentina sino que es algo que se replicó en el mundo entero y que se sigue haciendo, que los discos tienen que ser conceptuales, marcar una época, decir una cosa determinada, que no sea un mainstream de “supermercado”. Lo entiendo perfecto, pero yo no encajo en esa norma. Nunca encajé. Entonces por eso hacer discos para mí es un hecho artístico muy encantador pero lo hago de una manera “tan a mi forma”, sin tomar en cuenta todo ese registro que supuestamente se debe dejar, que tiene que ser conceptual. Porque no me sale y porque yo no estoy en esas filas. No me puedo enganchar ahí. Entonces manejo el jazz, sí de una manera por ahí más fluida porque conozco exactamente todos los códigos de cómo cantar standards. Lo puedo hacer de una manera tradicional porque lo he hecho de una manera tradicional mucho más tiempo en la vida que de una forma experimental. Pero todos estos otros temas que mencionás son como gustos que me doy. Entro en mundos. Entro en experiencias, y si me cierran, y si lo que escucho después es creíble y siento que realmente tiene una “razón de ser”, entonces los realizo y después los hago circular por la Vía Láctea. Nada más. No espero demasiado a cambio, porque concibo la música de esa manera. Esté bien o mal, me haya ayudado o no. Yo soy muy fan de Guillermo Vilas, nada que ver, pero soy muy fan aunque no entienda nada de tenis. Él dice “el tiempo habla”. Finalmente una cosa es lo que digan las personas y otra cosa es lo que dice el tiempo. El tiempo habla. Es cuestión de tiempo.

 

Origami
Letra y música: Grace Cosceri.
Teclados, programación y producción: Mariano Agustoni.
Guitarras, mezcla, edición y mastering: Sebastián Valsecchi.
Percusión: Quintino Cinalli.
Grabado en Estudio Bulo (Nacho de la Riega) y Casa Garay.

Written by • Escrito por: RADIO RUEDA

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